Resumen.
La «gestión del conocimiento» en las organizaciones se ha convertido en sinónimo de «búsqueda de conocimiento». Los rastreadores web y otros programas de minería de datos revisan minuciosamente terabytes de documentos y correos electrónicos en busca de pistas que puedan ayudar a poner en contacto a quienes buscan información con las fuentes. Los ingeniosos iconos que adornan los escritorios prometen dirigir a los usuarios de forma instantánea al experto adecuado. Las organizaciones implementan herramientas de análisis de redes para identificar a sus principales intermediarios del conocimiento: personas que proporcionan orientación y acceso a los repositorios de conocimiento. Todo esto cuesta mucho dinero: un estudio reciente de IDC prevé que las ventas de sistemas de búsqueda de información empresarial aumentarán alrededor de un 25 % al año, pasando de casi 1000 millones de dólares en 2005 a unos 2600 millones de dólares en 2010.