Resumen.
El 16 de septiembre de 1991, un pequeño grupo de científicos fue encerrado dentro de Biosphere II, una reluciente cúpula de vidrio y metal de 3.2 acres en Oracle, Arizona. Dos años después, cuando terminó el intento radical de replicar los principales ecosistemas de la Tierra en miniatura, el entorno diseñado estaba desapareciendo. Los demacrados investigadores habían sobrevivido solo porque habían bombeado aire fresco. A pesar de los 200 millones de dólares en equipos complejos, Biosphere II no había podido generar aire respirable, agua potable ni alimentos adecuados para solo ocho personas. Sin embargo, la Biosfera I, el planeta en el que todos habitamos, realiza esas tareas sin esfuerzo todos los días para nosotros 6 000 millones.