La mayoría de los ejecutivos saben que la forma en que respondan al desafío de la sostenibilidad afectará profundamente a la competitividad (y quizás incluso a la supervivencia) de sus organizaciones. Sin embargo, la mayoría está dando vueltas y lanzando una mezcolanza de iniciativas sin ninguna visión o plan general. Eso no se debe a que no vean la sostenibilidad como una cuestión estratégica. Más bien, es porque piensan que se enfrentan a un viaje sin precedentes para el que no hay una hoja de ruta.