Ha pasado más de una década desde la fundación de Netflix y Zipcar, y ya ambos son negocios bien establecidos. Son los principales ejemplos de un modelo de economía y cultura que llamamos consumo colaborativo: sistemas de intercambio organizado, trueque, préstamos, negociación, alquiler, obsequios e permutas. El consumo colaborativo ofrece a las personas los beneficios de la propiedad, con una reducción de la carga y los costes personales y, también, un menor impacto ambiental, y está demostrando ser una alternativa atractiva a las formas tradicionales de compra y propiedad.