Ferran Adrià lleva tres décadas reinventando la alta cocina, trabajando en su restaurante, elBulli, en Roses, España, y en su "laboratorio" gastronómico de Barcelona, del que han surgido creaciones como la espuma de erizo de mar y el helado de curry. Con una plantilla de 67 personas que sirve cenas a sólo 50 comensales por noche, sólo seis meses al año (aunque recibe unos 2 millones de solicitudes de reserva anuales), elBulli es considerado regularmente el mejor restaurante del mundo. Pero este verano será el último. A partir de 2014, Adrià dirigirá en su lugar una fundación para hacer avanzar el arte y la ciencia de la cocina. Entrevistado por Alison Beard y Sara Silver