Me alegra creer que el mundo es simple y que podemos obtener fácilmente respuestas de alta calidad a nuestras preguntas. Pero, de hecho, nuestra realidad es en su mayoría muy compleja y no la entendemos bien. La conclusión es que tenemos que dedicar más tiempo a ayudar a las personas a entender y gestionar la complejidad y menos tiempo a inventar mecanismos de tonterías.