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Cómo pueden beneficiarse las empresas de una «mentalidad de crecimiento»

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Cuando Carol Dweck era estudiante de posgrado, a principios de la década de 1970, comenzó a estudiar cómo los niños afrontaban el fracaso, y rápidamente se dio cuenta de que «afrontar» no era la palabra adecuada. «Algunos no solo lo afrontaban, sino que lo disfrutaban», afirma. «Para algunas personas, el fracaso es el fin del mundo, pero para otras es una nueva y emocionante oportunidad». Dweck, ahora profesora de psicología en Stanford, pasó las siguientes décadas estudiando esta dicotomía, que originalmente describió utilizando los torpes términos académicos «teoría de la entidad de mentalidad fija» y «teoría incremental». A principios de la década de 2000, mientras escribía un libro de gran tirada sobre el tema, se le ocurrieron etiquetas más atractivas. Ahora se refiere a las personas que ven el talento como una cualidad que poseen o carecen de ella como personas con una «mentalidad fija». Las personas con una «mentalidad de crecimiento», por el contrario, disfrutan de los retos, se esfuerzan por aprender y ven constantemente el potencial para desarrollar nuevas habilidades. El marco conceptual de Dweck ha tenido un impacto significativo: su libro Mindset, publicado en 2006, ha vendido más de 800 000 ejemplares, y el concepto de mentalidad de crecimiento ha llegado a impregnar campos como la educación y el entrenamiento deportivo.

A version of this article appeared in the Noviembre 2014 issue of Harvard Business Review.

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