
Cuando uno de nosotros (Walker) ayudó a desarrollar la idea que se convirtió en Priceline.com, el reto consistía en resolver un problema que duraba décadas: ¿cómo podían los aviones y los hoteles llenar sus últimas habitaciones y plazas, que de otro modo estarían vacías y serían perecederas, y al mismo tiempo mantener el precio y la rentabilidad de la mayoría de las reservas? La exclusiva "oferta de compra condicional" de Priceline -que permitía a los ofertantes hacer ofertas a la baja que estaban obligados a cumplir si eran aceptadas- fue una solución innovadora que enseñó una gran lección: cuando se explotan mejor los activos infrautilizados, todos pueden ganar.