
Resumen.
The Washington Post lo calificó de "espeluznante". The Atlantic dijo que "podría haber sido ilegal". Un defensor de la privacidad se preguntó si podría haber hecho que la gente se suicidara. Ésas fueron sólo algunas de las reacciones a la revelación, en junio de 2014, de que Facebook había permitido a investigadores académicos manipular los feeds de noticias de 689.000 usuarios durante una semana. El experimento, en el que la mitad de los usuarios vieron menos publicaciones positivas de lo habitual y la otra mitad vieron menos negativas de lo habitual, se diseñó para determinar si los cambios provocarían que la gente escribiera más publicaciones positivas o negativas. De hecho, los investigadores encontraron pruebas de "contagio emocional" y publicaron los resultados en una prestigiosa revista científica. Pero sus hallazgos quedaron eclipsados por la protesta pública.