¿Estamos dando demasiado poder a los accionistas?
En el capitalismo moderno es prácticamente un hecho que la máxima prioridad de los directivos es maximizar el valor para los accionistas. Por eso, cuando publicamos artículos sobre cómo crear una empresa sostenible a largo plazo, a veces recibimos el rechazo de ejecutivos de empresas que cotizan en bolsa. Dicen que el objetivo es admirable, pero las presiones del mundo real les obligan a anteponer el rendimiento para los accionistas. Cualquier otra cosa es secundaria.