
Resumen.
Cuando Marcus (nombre ficticio) se incorporó a un importante banco internacional nada más salir de la universidad, creía que el éxito vendría de ofrecer cifras sólidas. "Asegúrate los rendimientos más altos, trae el mayor número de clientes, mantén la cabeza agachada y haz el trabajo", dice recordando su estrategia. Durante años, Marcus hizo precisamente eso, recibiendo premios por su trabajo ejemplar en operaciones complejas. Pero a pesar de obtener las mejores puntuaciones de rendimiento de su grupo, seguían pasando de él para ascenderle. Un día se armó de valor y le preguntó a su jefe por qué. "Eres realmente bueno en tu trabajo, pero el problema es que los socios sienten que no te conocen realmente", le dijo su jefe. Marcus reconoció las críticas. "Tenía miedo de abrirme", dice. Así que trabajó para superar ese miedo. Empezó a buscar almuerzos y otras oportunidades sociales con los socios y a encontrar áreas de interés común, como los niños, los deportes universitarios, los deportes de fantasía y los nuevos restaurantes. Empezó a hablar más abiertamente de su vida fuera de la oficina, una clave para entablar relaciones. "Una vez que hice eso, las cosas empezaron a cambiar", dice. Hoy Marcus es socio gerente.