
Resumen.
"Aparte el teléfono" se ha convertido en una frase habitual que con la misma frecuencia se desprecia. A pesar de querer estar en el momento, a menudo hacemos todo lo que está en nuestra mano para lo contrario. Sacamos nuestros teléfonos para hacer fotos en medio de comidas familiares festivas, y enviamos mensajes de texto o actualizamos nuestros perfiles en las redes sociales en medio de una cita o mientras vemos una película. Al mismo tiempo, a menudo nos interrumpen pasivamente las notificaciones de correos electrónicos o llamadas telefónicas. Está claro que la interacción con nuestros smartphones afecta a nuestras experiencias. Pero, ¿pueden nuestros smartphones afectarnos incluso cuando no estamos interactuando con ellos, cuando simplemente están cerca?