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Por qué fracasan los programas de cumplimiento y cómo solucionarlos

Huber & Starke/Getty Images  

Resumen.   

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Millones de cuentas fraudulentas en Wells Fargo. Engaño sistémico de Volkswagen sobre los niveles de emisiones de sus vehículos. Sobornos generalizados en Petrobras que perjudicaron tanto al gobierno como a la economía de Brasil. Mientras que esos escándalos corporativos ocuparon los titulares en los últimos años, otros innumerables no lograron penetrar en la conciencia mundial. Según la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados, casi la mitad de los casos de fraude nunca se denuncian públicamente, y una organización típica pierde cerca de 3 millones de dólares en ingresos anuales por fraude. Además, de los casi 3.000 ejecutivos entrevistados para la Encuesta Mundial sobre el Fraude 2016 de EY, el 42% afirmó que podía justificar un comportamiento poco ético para alcanzar objetivos financieros. Está claro que la prevaricación sigue estando profundamente arraigada en las empresas privadas hoy en día.

A version of this article appeared in the Marzo-Abril 2018 issue of Harvard Business Review.

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