
Helge Skodvin/INSTITUTO
Resumen.
Bill Wiseman se enfrentaba a un dilema. Llevaba dos años trabajando en la oficina de McKinsey en Seattle cuando su mujer consiguió un trabajo en Okinawa, y tenía que decidir si seguir siendo consultor en EE.UU. o aceptar un puesto como gestor de compromisos en la oficina de Corea del Sur, donde se había abierto una oportunidad. Aunque Wiseman estaba ansioso por el ascenso y quería estar cerca de su mujer, tenía muy pocos conocimientos de la cultura y la lengua coreanas y le preocupaba que un traslado a Asia pudiera perjudicar su carrera.