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Resumen.
Cuando el estilo de liderazgo de un CEO crea más problemas de los que resuelve, el rendimiento de la organización puede resentirse, a veces de forma dramática. Las investigaciones de McKinsey muestran que hasta el 45% de la variación del rendimiento de una empresa está directamente ligada a la eficacia de su CEO. Gallup concluye que los directivos y los líderes son responsables del 70% de la variación en el compromiso de los empleados. En otras palabras, cuando el liderazgo va mal en la cima, las consecuencias caen en cascada rápidamente.