
Deagreez/Getty Images
Resumen.
Por fin lo han conseguido: Ocupan un puesto de alto ejecutivo. Ya se trate de un SVP, un EVP o un ejecutivo de nivel C, la suposición es clara: son maestros en su oficio y el tipo de líder que ya no necesita que le echen una mano. Pero ésa es la paradoja de ser un alto dirigente: Cuanto más alto se asciende, más delgado es el aire de apoyo.