En muchas grandes empresas, el diseño se ha convertido en una maraña burocrática, un proceso confuso por la fragmentación, la sobreespecialización, las luchas de poder y los retrasos. Un director de ingeniería responsable del diseño de una sola pieza en una empresa de automóviles me dijo hace poco que el proceso de diseño exige 350 pasos, no 350 cálculos o experimentos de ingeniería, sino 350 trabajos que requieren 350 firmas. No es de extrañar, dijo, que se tarden cinco años en diseñar un coche; es decir, una firma cada 3 días y medio.